LAS ESTRELLAS, LA NIEVE, EL FUEGO

21.00


La increíble historia de un cazador moderno, un himno a la vida salvaje y un clásico de la literatura del Norte.

Una obra seductora e impredecible que imagina un universo donde la Naturaleza se impone al deseo del Hombre por domesticarla.

En 1947, John Haines (1924-2011) se instala en una cabaña aislada cerca de Richardson, en Alaska, donde permaneció durante más de veinte años llevando una existencia áspera y solitaria. En este libro, publicado en 1977, relata su experiencia: «Aquellos días en el campo, aquellas caminatas con los perros sobre la nieve y la hierba, las largas jornadas de caza, la matanza de los animales y todo lo demás formaban parte de la experiencia más profunda del ser humano en este planeta».

Su condición de poeta tal vez justifique la forma tan vívida en la que están escritas estas memorias. Sin embargo, aunque hay espacio para la reflexión y cierta dosis de melancolía, Haines se centra en capturar la esencia de lo que es vivir aislado en el corazón de la Alaska más salvaje. Según New York Newsday, «si Alaska no hubiera existido, Haines podría haberla inventado».

Una vida así quizá ya no sea posible. Por eso es una suerte que un escritor con la excepcional mirada y la elocuencia poética de John Haines la haya vivido y, mejor aún, la haya compartido

NEW YORK TIMES BOOK REVIEW

Ficha técnica

  • Páginas: 256
  • ISBN: 978-84-949934-0-4
  • Traducción: Clara Ministral.
  • Dimensiones: 14 x 21 cm.
  • Formato: rústica con solapas.
  • Número: 11

Prensa

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Description

¿Qué hace una persona en un lugar como este, tan lejos y tan sola? Para empezar, se fija en el estado del tiempo; en las estrellas, la nieve y el fuego. Esos son los libros que más lee. Y todo lo que hace, desde traer leña y cubos de nieve a la cabaña hasta salir a tirar el agua usada, le obliga a pasar un rato al aire libre, fuera de sus muros, de sus libros escritos por hombres y de su soñadora cabeza. Estando aquí parado, revitalizado por la quietud y la cercanía de la noche, me parece una buena manera de vivir.